martes, 2 de octubre de 2012

Dolor

No es la primera persona que se nos va.
Y tampoco va a ser la última, lamentablemente.

El problema no es el que se va. Somos los que nos quedamos el tema.
Porque los que nos quedamos nos preguntamos muchas cosas.

La más repetida es, ¿Por qué?
Porque, admitámoslo, no podemos con nuestra cabeza cuadradita, y tenemos que buscar una explicación coherente para todo. Mucho más si ese todo implica que alguien que uno quiere ya no está.
No lo podés comprender. Entonces te repreguntás, y echas culpas, y puteás. Y te volvés a repreguntar... ¿Por qué él?

Después viene la percepción de la propia futilidad, la propia capacidad de desaparecer.
Y no podés evitar pensar que era un pibe. Que no le tenía que tocar a él. Que no tenía que ser ahora. Que entonces... uno tampoco es nada.
Vivimos sabiendo que algún día nosotros también nos vamos a ir de gira.
Pero no lo vemos como algo que nos puede pasar ahora. Algún día... En un futuro, lejano.

¿Qué nos queda entonces?
Aprender.
Que no tenemos el tiempo comprado. Que el número nos sale en el momento menos pensado. Y que tenemos que aprovechar cada momento, cada pequeña cosa, cada instante.
Y que, ante todo, hay que pasarla bien.


Negro, no te puedo creer que te estemos llorando, cuando todo lo que hiciste siempre fue hacernos reír... Como dijo alguno de tus muchos amigos tenías el don de la alegría... lo que nos dejás es una enseñanza también: Hay que pasarla bien, hay que disfrutarla. 


Hasta que nos volvamos a ver Archi, esperanos con unas cervezas, un abrazo y tu sonrisa de siempre.

10 comentarios:

f dijo...

vivir con una sonrisa,
mientras nos de...

Leviatan Ronin dijo...

Que feo que es la pregunta cuando no se tiene la respuesta.
Va a ver miles de porque pero bien ya lo dijiste "aprender".
Aprender del dolor, del llanto pero por sobre todo aprender de la risa que nos dejan cuando los recordamos.

Beso gigante y abrazo enorme.

A.Torrante dijo...

Only the good die young. Abrazo!

Dany dijo...

Beso y abrazo.
Y a seguir aprendiendo.

Guillermo Altayrac dijo...

Oh, ya brindaremos todos juntos en Aquel lado.
Abrazo grande, Dana Eva.
Vos tampoco dejes de sonreír.

Café (con tostadas) dijo...

esas son las cosas que hacen que piense que el mundo apesta y la vida es una mierda...

pero, eh! acá estamos y al final del día, vale la pena ;)

Anónimo dijo...

fuerza!!!!

Axis dijo...

Tan difícil perder a un amigo, todavía conservo una carta de mi madre cuando a mis 16 años lo perdí, y ahora al pasar los años y al ver que sus amigos siguen siendo los míos es tan alucinante!
De alguna manera creó esto para nosotros, una herencia de amor.
Y en eso estaría bueno que te ampares, y que siempre lo pienses así, con todo cariño. Lamentablemente las pérdidas suceden, curiosamente no me he preguntado por qué.

Besos y abracitos Dana :)

César dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
César dijo...

A mi me pasó hace casi exactamente cinco años. Escribí en el blog al respecto en su momento. Justo en el primer post de una serie de posts que estoy haciendo hice mención a aquello. Son momentos difíciles pero creeme que se aprende, asi como lo mencionás.

Ánimo.

Besos.